LOS NIÑOS FRENTE A LA TELEVISIÓN. PRÁCTICAS Y MEDIACIÓN FAMILIAR

I.S.B.N.: 978-84-7991-346-5

Autor: Teresa Torrecillas Lacave
N° Páginas: 332
Tamaño: 17 x 24 cm.
Encuadernación: Rústica con solapas

Las inquietudes sobre los hábitos televisivos de la infancia de padres, educadores e investigadores
giran alrededor de los posibles efectos que puedan ocasionar determinados contenidos
en sus personas principalmente por la potencialidad del medio como factor de
cambio, como fuente de influencia sobre la percepción de la realidad o en la adopción de valores
y pautas de conducta. Es cierto que no se puede subestimar el poder de la televisión
como medio hegemónico en los hogares españoles, principalmente por su fuerza a la hora
de representar sentidos y significaciones y por la perseverancia en la difusión de sus mensajes
a los que las familias, y especialmente los niños, se exponen de forma habitual y constante.
Aún así, de forma paralela a esta realidad ya constatada, se sitúa la capacidad de las
audiencias, incluidas las infantiles, de superar y trascender la fuerza de las representaciones
simbólicas e imponerse a las tendencias ideológicas preservadas por el medio.

Las audiencias infantiles son receptores activos capaces de integrar en su propia lógica y
experiencia los contenidos televisivos, por lo que sus efectos están condicionados por multitud
de factores. La televisión no actúa en el vacío, sino en un marco de interrelaciones del
niño con otros agentes de mediaciones que hacen de filtro frente a la televisión. No se puede
obviar la complejidad de las redes relacionales del amplio contexto socio-cultural en los que
los niños se desenvuelven en su vida cotidiana y en el que la televisión es un actor más. Precisamente
la familia, como entorno natural y más cercano al propio niño en el que éste establece
sus relaciones con el medio, es la institución que tiene la responsabilidad moral de
mediar adecuadamente entre el medio y los hijos y de dotarles de los recursos necesarios
para negociar con sus significados. El gran reto de los padres se sitúa en asegurar un entorno
comunicativo enriquecedor, favoreciendo en los hogares las condiciones físicas –número y
lugar que ocupan las televisiones- e intelectuales –competencias para interactuar con los
mensajes- necesarias para contrarrestar la indiscutible fuerza socializadora de la pantalla
más tradicional. En definitiva: ¿Influye la televisión en el desarrollo de nuestros hijos? La respuesta
es sí, como un agente más de mediaciones con los que nuestros hijos interactúan,
pero ¿en qué grado y de qué forma?, pues según las condiciones en las que nuestros hijos
se enfrenten al visionado de productos audiovisuales ya sean nocivos o lucrativos.

Habilidades

Publicado el

15 diciembre, 2016